El viaje de Manuel Adorni, vocero del gobierno nacional, a Bariloche encendió la polémica por su elevado costo. Según datos disponibles, el desplazamiento implicó un gasto que alcanzó tres veces el sueldo mensual que percibe en su función.
La magnitud del gasto contrasta con los ingresos regulares del funcionario y reavivó el debate sobre el uso de recursos públicos en traslados oficiales. El viaje incluyó los costos operativos inherentes a la movilización de un funcionario de la estructura presidencial hacia la región patagónica.
La información sobre el desplazamiento circuló en espacios de análisis político y generó críticas respecto a la administración de presupuesto en actividades vinculadas a la comunicación oficial.