Sander van den Linden, investigador especializado en comunicación científica, cuestiona la práctica de etiquetar automáticamente como negacionistas a las personas que expresan dudas o cuestionamientos sobre la ciencia. Según su perspectiva, esta categorización genérica simplifica un fenómeno más complejo y puede ser contraproducente en los esfuerzos por promover la alfabetización científica.

Van den Linden plantea que existe una diferencia fundamental entre el escepticismo legítimo y la negación sistemática de evidencia científica. No todo cuestionamiento científico responde a la misma motivación ni revela la misma intención. Aplicar la etiqueta de negacionista indiscriminadamente puede cerrar canales de diálogo y reforzar posiciones polarizadas en lugar de abrirlos.

El investigador subraya la importancia de distinguir entre quienes tienen dudas genuinas, quienes carecen de información suficiente, y aquellos que sistemáticamente rechazan la evidencia científica establecida. Cada caso requiere un enfoque diferenciado para poder comunicar de manera efectiva y construir confianza en las instituciones científicas.

Su argumento invita a reflexionar sobre cómo se comunica la ciencia en la sociedad y cómo se dialoga con quienes expresan desacuerdos. La estrategia de estigmatización, según su análisis, puede resultar contraproducente y profundizar brechas en lugar de cerrarlas, especialmente cuando se busca mejorar la comprensión pública de temas científicos complejos.