La organización del próximo Mundial genera preocupación creciente entre los aficionados argentinos por el costo prohibitivo de los pasajes y alojamientos. Para un argentino, el viaje puede demandar hasta 11 sueldos mensuales, según estimaciones que consideran los gastos totales de la experiencia en Estados Unidos.
Los precios de las entradas, hoteles y traslados internacionales se han incrementado de forma significativa. La inflación global, la demanda sin precedentes y la ubicación geográfica del torneo generan una barrera económica que deja fuera del alcance a gran parte de la hinchada local, acostumbrada a participar masivamente en Mundiales anteriores.
La distancia a recorrer desde Argentina hacia territorio norteamericano implica vuelos internacionales de alto costo. A esto se suma la necesidad de hospedaje durante varios días, con precios hoteleros que se disparan en las ciudades sedes del evento. Las entradas para los partidos, especialmente los de la selección argentina, registran valores sin comparación con torneos previos.
El Mundial 2026 será el primero en disputarse en tres países simultáneamente: Estados Unidos, México y Canadá. Este esquema innovador mantiene su atractivo deportivo, pero consolida el acceso diferenciado según capacidad económica de los hinchas. La realidad financiera marca una brecha entre quienes pueden costear la experiencia completa y la mayoría que deberá conformarse con seguir el torneo desde la distancia.