La inflación descendió en abril en comparación con marzo, pero el indicador sigue presionado por el efecto arrastre del mes precedente. Este fenómeno, conocido como arrastre inflacionario, refleja cómo los aumentos registrados previamente mantienen su influencia en la dinámica de precios de forma más reciente.

El efecto arrastre de marzo continúa ejerciendo un peso significativo sobre la evolución del índice de precios en abril. Este mecanismo opera cuando los incrementos acumulados en períodos anteriores generan una inercia que se propaga hacia los meses subsiguientes, limitando la capacidad de desaceleración inflacionaria más pronunciada.

La reducción observada en abril representa un avance en la tendencia desinflacionaria, aunque moderado por la persistencia de esta inercia. El comportamiento de los precios durante marzo dejó un legado que sigue constriñendo el panorama inflacionario actual, señalando que la dinámica de precios responde no solo a shocks recientes sino también a la acumulación histórica de aumentos.