Sección 22 de la CNTE denunció que el gobierno federal prioriza intereses económicos sobre la educación al modificar el calendario escolar. La acusación surge tras los cambios implementados en el cronograma del ciclo lectivo, que la organización interpreta como una decisión que atiende presiones de sectores económicos antes que las necesidades educativas.

El sindicato magisterial cuestiona que estas modificaciones no consideren el impacto en la calidad de la enseñanza ni en las condiciones de trabajo de los docentes. Desde la perspectiva de la organización, los ajustes al calendario responden a lógicas comerciales y productivas ajenas al propósito fundamental de la educación pública.

La posición de Sección 22 refleja el desacuerdo histórico entre el magisterio organizado y las políticas educativas que priorizan criterios económicos sobre pedagógicos. La organización mantiene que cualquier cambio en el sistema educativo debe partir de diagnósticos serios que consideren el bienestar integral de estudiantes, docentes y comunidades escolares.