Arbeloa decidió cerrar la puerta a cualquier distracción externa en su rol como entrenador del Espanyol. Ante la presencia mediática de figuras como Mourinho y la carrera que mantiene Barcelona en busca del título, el técnico ha optado por mantener una postura enfocada en el día a día, rechazando cualquier especulación sobre lo que pueda venir después.

El mensaje del entrenador fue claro: su única prioridad es el trabajo inmediato. "El futuro es mañana" fue la expresión que resumió su filosofía, estableciendo una barrera contra las presiones y rumores que rodean el fútbol profesional. De esta manera, Arbeloa se distancia deliberadamente tanto de la influencia de personalidades como Mourinho como de los movimientos en la carrera por el campeonato que protagoniza el Barcelona.

Esta postura refleja una estrategia común entre entrenadores que buscan mantener la concentración del equipo en los objetivos inmediatos, evitando que cuestiones ajenas al rendimiento deportivo afecten el desempeño. Al establecer esta separación clara entre el presente y las incertidumbres futuras, Arbeloa busca crear un ambiente de estabilidad dentro de su proyecto en el Espanyol.