Rubén Montoya es el centro de un proyecto documental que se adentra en su universo personal y profesional como músico. La propuesta, titulada "Lo que queda, lo que se olvida", funciona como un retrato íntimo que examina tanto los momentos que perduran en su memoria como aquellos que el tiempo ha borrado.

El documental constituye una exploración profunda del artista en su contexto. A través de diferentes perspectivas, la pieza busca reconstruir fragmentos de su vida y su quehacer musical, permitiendo que la audiencia acceda a dimensiones personales que raramente se revelan en contextos públicos.

La obra apunta a reflexionar sobre cómo la memoria selectiva moldea la identidad de un creador. El título mismo sintetiza esta tensión: aquello que permanece versus aquello que desaparece, una dinámica central en la vida de cualquier artista que ha acumulado años de experiencia y transformación.

El proyecto se configura como un documento visual que valoriza la trayectoria de Montoya más allá de sus trabajos discográficos conocidos, ofreciendo una ventana a su proceso creativo, sus motivaciones y la manera en que experimenta su propio oficio musical.