El Gobierno nacional cuenta con dos pilares fundamentales para fortalecer las reservas internacionales en el corto plazo: los desembolsos esperados del Fondo Monetario Internacional y el aumento en la liquidación de las exportaciones. Ambas fuentes de dólares son centrales en la estrategia para mejorar la posición de divisas del país.

Los fondos provenientes del organismo multilateral constituyen un ingreso previsible dentro del programa de asistencia financiera que mantiene Argentina. Paralelamente, la administración busca estimular a los exportadores para que realicen mayores liquidaciones de sus divisas en el mercado local, lo que tendría un impacto directo en el nivel de reservas del Banco Central.

Esta estrategia dual refleja la necesidad de contar con dólares de forma inmediata para fortalecer la capacidad del país de enfrentar sus compromisos externos y mantener la estabilidad cambiaria. Ambos canales —uno institucional y otro ligado a la actividad económica real— funcionan de manera complementaria en la política de corto plazo del Ejecutivo.