Las familias de ingreso medio tienen menos de $30.000 diarios disponibles para afrontar sus gastos esenciales. Esta cifra refleja las dificultades económicas que atraviesan los sectores medios del país, comprimidos entre ingresos insuficientes y una inflación que reduce constantemente su poder adquisitivo.

El presupuesto diario destinado a rubros como alimentación, servicios básicos y medicinas resulta insuficiente frente a los precios vigentes. Para una familia tipo, esta cantidad debe cubrir múltiples necesidades simultáneas: alimentos frescos, panes, lácteos, servicios de agua y electricidad, transporte y atención sanitaria, entre otros.

Esta situación evidencia cómo el ingreso de los hogares de clase media se ha rezagado respecto a la evolución de los costos de vida. La brecha se amplía mes a mes, obligando a estas familias a realizar ajustes permanentes en sus gastos y a priorizar necesidades, relegando otras demandas básicas.

El fenómeno afecta particularmente a trabajadores en relación de dependencia y pequeños emprendedores cuyos ingresos nominales no acompañan la velocidad de los aumentos de precios en la economía.