Spirit Airlines comunicó el cese de sus operaciones y canceló todos los vuelos programados. La aerolínea estadounidense de bajo costo tomó esta decisión tras enfrentar dificultades operativas y financieras que la llevaron a suspender indefinidamente sus servicios.
La compañía, que operaba rutas principalmente en Estados Unidos, el Caribe y América Latina, dejó de funcionar sin que se especificaran detalles sobre los pasos inmediatos para los pasajeros con reservas activas ni sobre el destino de sus activos.
Esta medida representa el cierre definitivo de una de las aerolíneas con presencia más significativa en el mercado de bajo costo estadounidense, que durante años ofreció tarifas reducidas a costa de un modelo operativo minimalista.