Pablo Todero lanzó una crítica frontal contra Reidel por la administración de recursos estatales. El funcionario utilizó una comparación directa para expresar su descontento: señaló que el Estado no debería funcionar como un kiosco para que algunos lo usen como tarjeta de crédito ilimitada.

El cuestionamiento de Todero apunta al modo en que Reidel habría gestionado fondos públicos, sugiriendo un uso discrecional de los recursos sin las restricciones que debería imponer la administración estatal responsable. La crítica refleja una tensión respecto a cómo deben canalizarse y controlarse los gastos gubernamentales.

La declaración forma parte de un debate más amplio sobre la rendición de cuentas y los límites en el uso de recursos públicos dentro de la administración.